domingo, 20 de marzo de 2011

Hacer el humor


Hacer el amor es también hacer el humor. Hacer el humor es mirar el mundo con cierta ironía constante que empieza en la cama y rebota en el techo y las paredes como si fuera una pelota de goma. Hacer el amor y el humor es cambiar la gelatina de los días por un helado gigante de sambayón. Y de pronto (por qué no) cambiar el nombre de las cosas y las calles por el sólo placer de hacerlo. O escalar montañas invisibles y nadar en ríos de ropa sucia hasta que todo vuelva a quedar limpito. O meterse cada uno afuera del otro hasta llegar a lo más profundo del cielo. O entrar a todos los agujeros para saber qué hay del otro lado. Porque si el amor no hace el humor no hace nada. ¿Y si no hace nada para qué tanto lío? 
L.

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