martes, 22 de marzo de 2011

Haciendo pis contra un árbol


Nada peor que la literatura pretendidamente romántica donde un hombre y una mujer se encuentran en Venecia o París y se besan en un puente o, peor, durante un paseo turístico en góndolas o carrozas. Pensaba en eso mientras leía un brillante relato de Abelardo Castillo donde una mujer conoce a un hombre mientras lo ve, borracho, orinando contra un árbol. Los malos poetas posiblemente verían eso como un insulto a la trascendencia estética. Pero la vida es la vida. Y la única literatura que vale la pena es la que consigue decir, al menos, una sencilla verdad. Y la vida incluye hombres que hacen pis y mujeres que pasan justamente en ese momento y le dicen al sujeto, como ocurre en el cuento, "el pis es malísimo para las plantitas". El personaje de Carpe Diem, nombre del relato, queda impactado por la reacción femenina. En el apuro se moja todo. Pero cuando vuelve a su casa, meado y tembloroso, sabe que esa chica, la de las plantitas, era su maldición y el amor de su vida. Todo lo que nos va a pasar con una mujer -concluye luego- se sabe siempre en el primer minuto. Y todo lo que nos va a pasar con un libro, añadiría yo, se sabe siempre en las primeras líneas.
L.

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