sábado, 12 de marzo de 2011

Supongamos


Supongamos que te quedan dos semanas más de vida. ¿De dónde sale un plazo tan corto y ridículo? Nadie se muere en quince dias porque sí. O muy pocos. Pero no importa. Supongamos igual. Dos semanas enteras para hacer lo que quieras y sin que nadie te lo impida. Dos semanas sin tener que obedecer a jefes, parejas, padres, vecinos, propietarios, maestros, dioses. Dos semanas que podrían ser gastadas en el mar o en la cama de un hotel de paso. Supongamos esto último. Dos semanas en el mar o en la cama de un hotel de paso. O caminando por Lisboa hasta llegar al río. O leyendo otra vez Los pasos perdidos o La vida breve. Son títulos perfectos. Supongamos que la vida que te queda sea tan breve como dos semanas. Una vida donde cualquier paso se convierta en un paso o un vaso perdido. A no asustarse. Esto es un juego. Una especie de ficción. Hasta puede ser tema de una linda novela. Supongamos que te quedan todavía dos semanas más de vida. ¿Qué harías? ¿Qué maldita cosa harías en esas dos semanas?
L.

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