viernes, 18 de marzo de 2011

Por delicadeza perdí mi vida


La frase pertenece a Arthur Rimbaud. No deja de sorprender en un poeta cuya vida ha sido poco delicada. A los once años el autor francés ya escribía poemas latinos, a los 17 compuso El barco ebrio y un poco después Una temporada en el infierno, libro fundador de la poesía moderna. En el medio vivió un amor desesperado con Verlaine quien acabó disparando un revolver sobre su pierna. Después el poeta viajó a África donde inició un concubinato con una negra abisinia. Se dedicó luego al tráfico de armas, sin éxito, y acabó en un hospital con un cáncer maligno en la rodilla derecha. Rimbaud murió en Marsella a los 37 años. Por delicadeza perdí mi vida, alcanzó a decir antes. Y anunció que al llegar la aurora, armados de ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades. Al parecer Arthur Rimbaud prefirió arder en vez durar.
O durar ardiendo que es casi lo mismo y quizás no tan costoso.
L.

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