viernes, 25 de febrero de 2011

Para bajar a tierra II


Lo primero es leer el diario. No en papel sino en pantalla. Un rato nomás. Los diarios mienten. Pero debemos saber (al menos) si se acaba el mundo. De inmediato cambiar a Suspendelviaje. Pero sin exagerar. Una sobredosis puede ser fatal. El siguiente paso es viajar en tren, subte o colectivo. Celulares, cuerpos apretados, sudor, pornografía barata y admitida socialmente. Después la oficina. Nada más terrenal que eso. Hablar mal de alguien, mirar por la ventana, atender el teléfono, hacer un chiste sobre el culo de la recepcionista. Después mirar vidrieras, cenar, sacar la basura, leer unas páginas de Rayuela. Para bajar a tierra, finalmente, uno puede irse a dormir. Quién sabe. La misma cama que fue un infierno alguna vez puede convertirse, de manera imprevista, en el paraíso encontrado.
L.

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