viernes, 21 de octubre de 2011

Mujeres al borde


Suelo escuchar historias de amor vividas por compañeras de trabajo, alumnas, amigas. Me interesan esos relatos de mujeres porque en ellas, no se por qué, daría la impresión de que el mundo afectivo es primordial. Por momentos parece que la relación con los hombres ocupa todo el espacio y que ninguna otra cosa, para ellas, parece tener un verdadero interés...salvo el tema hijos. Eso me atrae no tanto por curiosidad sino por la riqueza que se desprende de cada episodio relatado. Los hombres, no sé por qué, o somos menos intensos o disimulamos mejor el estado de grieta. Pero las historias de amor que cuentan o contamos raramente van más allá de conquistas o jactancias banales y meramente higiénicas. El término es horrible pero elocuente. Son más bien relatos de vestuario y carecen del tono trágico y desesperante que prefiero en las mujeres. Estas últimas parecen colocarse siempre al borde de un abismo (ellas mismas son abismo) y por eso me gusta escucharlas. Por lo menos tres de ellas mantienen relaciones a distancia, algo que las llena de angustia y deseo anticipado. Por alguna razón sostienen en el tiempo esos vínculos sin cuerpo, en parte frustrantes, donde la palabra actúa como un falo poderoso. Una amiga desiste de un chico que conoció por feisbuc cuyo programa con ella consistía, para usar sus palabras, en coger durante aproximadamente dos horas y luego tomarse un taxi a su casa, es decir, ni siquiera cambiar el escenario del acto. Ella se resistió a ser usada como una puta que encima no cobra por sus servicios. Me pareció buena decisión. Una compañera de trabajo sigue ligada a su ex de una manera casi patológica. Dice que la intimidad alcanzada con él fue única y que no cree que algo así vuelva a repetirse con otra persona. Por eso insiste. Lo llama. Le escribe. Intimidad, afinidad, fatalidad, ensoñación. Las mujeres entran fácilmente en estados críticos. Viven al borde del llanto o la explosión. En la mayoría de los casos no sé qué decirles. Tengo la tentación de sugerirles que no se pongan en riesgo. ¿Pero qué cosa es o sería una vida sin riesgo? ¿Acaso no estamos todos en peligro por el solo hecho de nacer, vivir, conocer a alguien, respirar?
L.   

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