sábado, 27 de febrero de 2010

Sexo y distancia


La verdadera distancia entre un hombre y una mujer se percibe a pocos centímetros. No tanto en la semana como los domingos. No tanto en el trabajo como en vacaciones. Y nunca tan claro como en la cama. Hablamos todo el tiempo de esto y aquello pero sabemos muy poco del otro. O lo que sabemos es banal. Resulta inútil culpar de la extrañeza a la geografía. Más inútil aún es refugiarse en la rutina o en los viajes que postergan todo. Nunca tan cerca arremetió lo lejos, dice el poeta. Y nunca es tan grande la distancia como cuando los cuerpos cabalgan uno sobre el otro. Porque la última frontera entre un hombre y una mujer se percibe, justamente, ahí.
L.

2 comentarios:

  1. Y la distancia enorme que se siente justo ahí cuándo los cuerpos trenzados como una achura se confunden y transpiran. Dejan de ser dos solo por unos breves minutos de embriaguez. Luego la soledad de no ser el mismo, la extrañeza de sí, esa sensación de mitad suelta.
    e

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  2. A veces la distancia deja de ser tiempo y soledad cuando sólo es aceptada por los dos en un momento único.Y quizá tenga que ser ternura y cansancio despúes de cuerpos entrelazados.

    MRG

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