domingo, 26 de diciembre de 2010

La monja prohibida


Ser escritora y monja en México (o Nueva España como se conocía a ese país en el siglo XVII) y además ser mujer, y por si fuera poco autora de poemas amorosos, eróticos y de todo tipo de sátiras sexuales, fue y es demasiado. Todo eso se resume en la esquiva y perseguida figura de Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), la que oyó en su celda de clausura un profundo oleaje y misterioso viento. Hasta donde se sabe la vida sexual de Juana Inés (nombre previo al convento) fue casi enteramente imaginaria. Amores que ella escribe sin amores, comentó un crítico. Sin amores pero con amor, deslizó otro. Todo es fantasía en la solitaria flor. Tampoco es imposible suponer que Juana Inés conoció el amor en sus formas menos abstractas. Solamente lo que toco veo, confirmó ella misma.
Si es delito ya lo digo/ y si es culpa...lo confieso.
L.

4 comentarios:

  1. Todo es fantasía en la solitaria flor...
    Gracias,
    M.

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  2. No puedo dejar de mirarla con la cara de Assumpta Serna. Qué bella mujer!

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  3. a raíz de leer este hermoso posteo busqué información sobre Sor Juana y me encontré con el dato sorprendente de q siendo mujer consagrada a la Iglesia y a Dios escribió apenas tres o cuatro poemas religiosos. ¿Será q se aburría de su realidad y soñaba con otra q le resultaba inalcanzable?
    mariano

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  4. Ay Peregrino...Yo me mato investigando sobre Sor Juana, escribo un texto complicado que resume muy pero muy poco de las quinientas páginas leídas y vos, romántico incurable, te quedás mirando a la hermosa chica de la foto...Pero te entiendo...Me pasó lo mismo...Es, como Assumpta Serna, la mujer soñada.
    L.

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