lunes, 31 de enero de 2011

¿Hay vida antes de la muerte?



Nos preocupa saber si hay vida después de la muerte. ¿Pero antes? ¿Qué pasa antes? La pregunta es irónica. La respuesta parece obvia pero no lo es. Y no lo es a no ser que consideremos "vida" al simple acto de respirar y cumplir con las funciones básicas de cualquier organismo. Muchas personas que dicen amar la vida llevan una existencia larval, empobrecida de sentidos y experiencia, más parecida a una piedra o vegetal. Esos, curiosamente, no dudarían jamás ante una pregunta como la que aquí se plantea. Viven en la desidia de pensar el tiempo como un ciclo de repeticiones. Un eterno presente sin pasado ni futuro. Esa es la verdadera muerte. La otra, la tan temida, es casi un regalo del cielo. Porque gracias a ella nuestra vida puede volverse dramáticamente intensa. Los mortales de alma son capaces de amar sus días apasionadamente, de correr riesgos y creer en el futuro. ¿Por qué? Porque saben que sólo disponen de una única existencia. Y dado que están destinados a morir tarde o temprano, saben que al menos para ciertas cuestiones esenciales deben apresurarse. Hay vida antes de la muerte. Pero hay que ganarse el derecho de gozarla entera y hasta el final.
L.

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