lunes, 29 de noviembre de 2010

La continuidad


Cuando todo fluye aspiramos a que las aguas no dejen de correr. En esos casos cualquier cambio hiere al corazón. Continuidad en todas las cosas que amamos. En la pasión, en la idea, en el cuerpo, en la esperanza de que venga lo que nunca ha sido. Que no se acabe el abrazo, que no pare la lluvia, que el mar permanezca en su eterno retorno. Pero, qué pena, también la continuidad es discontinua.
L.

1 comentario:

  1. q algo sea efímero no quita su valor. y si no continúa en los hechos sigue vivo en nosotros como una forma nueva y abstracta de continuidad. buen texto y muy buen blog.
    maría c.

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