miércoles, 17 de marzo de 2010

Contra la espontaneidad


Lo que sale del alma parece gozar de un valor socialmente consagrado. Pero ya es hora de admitir que la espontaneidad no es un valor en sí mismo. Al hablar o escribir (por ejemplo) el alma dicta casi siempre obviedades. Frases como mi más sentido pésame, lo que mata es la humedad, lloró desconsoladamente o buen finde son expresiones que de tan repetidas acabamos por considerar naturales. Tampoco el amor se sostiene de manera espontánea. Nos guste o no debemos trabajar también con el deseo. Hacerlo (además) con la misma dedicación del artesano. Es cierto que no se puede amar por obligación. Pero una vez instaurado el deseo hay que alimentarlo del mismo modo que se pinta un cuadro, se riega una planta o se escribe una obra de ficción. Deseo y amor requieren cuidado, fantasías de cualquier tipo, iluminaciones propias o ajenas, acciones y canciones. El sentido común (ya lo sabemos) es el menos común de los sentidos. Y la espontaneidad no es espontánea. En el mejor de los casos se trata de una tradición heredada contra la que debemos combatir. Si queremos ser espontáneos de verdad más vale empeñarnos en ello con espíritu militante. La juventud es un estado que se obtiene al cabo de mucho esfuerzo, angustia, alegría y decisiones. Construir una pequeña flor es un trabajo de siglos.
L.

5 comentarios:

  1. La espontaneidad disimula al improvisado...

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  2. Cualquier cosa que se haga, diga o pensemos debe ser alejada del "sentido común" del presupuesto, de la obviedad. Cuando el mundo empieza a ser obvio, estamos en problemas.

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  3. No creo que haya que desestimar lo obvio, repensar los lugares comunes con estilo, es más atinado que sostener una postura con pretensión de ser diferente,rebelde y juvenil. Es más atinado para los hombres comunes, como yo.

    Me gustó la idea del improvisado disfrazado de espontaneo.

    ¿Habrá una espontaneidad buena y otra mala?

    Por otro lado, ¿de qué nos quejamos cuando hablamos de "tradiciones heredadas"?

    J. (mujer común)

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  4. Me fascinó la idea de militar en el deseo y el amor. Es tan así... y lamentablemente nos cuesta asumirlo, muchas veces nos damos cuenta cuando ya es tarde.
    Gracias Luis, me encanta leerte.
    Claudia de Tea

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  5. me parece que en este post realmente no estás hablando de espontaneidad.Hablas de lo que ahora ocupa el territorio de lo que se suponía espontáneo. De un impostor. La espontaneidad existe , pero se confunde con ganas inmensas de ser espóntaneo. Se es o no. lo que sale del alma, suena a cliché desde su nacimiento, si se salva es porque se disfraza de espontaneidad. yo sí creo que el amor, puede sostenerse de manera espontánea, en el día a día, como venga....pero es espontáneo que no se sostenga también. estamos poblados de intenciones de otros, nuestros territorios están ocupados , invadidos con símbolos e ideas ajenas... hacernos una limpia, puede que deje brotar la espontaneidad, lo natural... esforzarse demasiado se anuncia como caos.
    me detuve en este post. hace falta detenerse.
    todavía no entiendo la parte de la juventud.
    Vera, desde Tijuana, México (con x).

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