martes, 9 de marzo de 2010

Dudar de todo I


El principal problema de algunos estudiantes no es la falta de conocimientos sino el exceso de ellos. No son cabezas huecas como suponen los profesores amargados. Al contrario. Tienen la cabeza hasta el tope de certezas, ideas preconcebidas, lugares comunes que les metieron sus padres, sus maestros, los carteles callejeros, los medios, la vida, la sociedad en general. Muy pocos entre ellos encontraron su propia voz. Hablan otros en su lugar. No hay que poner más cosas en la cabeza repleta de los alumnos. Al contrario. Hay que vaciarla hasta donde sea posible y aliviar el peso de la mochila cultural. Conseguir que aprendan a ver el mundo con ojos limpios y sin ideas previas. Más que volcar nuevos contenidos en clase la tarea consiste en instalar, al menos, una buena pregunta.
L.

4 comentarios:

  1. ¿De qué me sirve memorizar teorías preconcebidas que mantienen el orden ancestral? Necesitamos un corte de huracán. Nuevos modelos, nuevas ideas.

    D.(n)

    ResponderEliminar
  2. Todos necesitamos una buena pregunta. Es verdad.
    Abrazo.-

    ResponderEliminar
  3. The old believe everything: the middle-aged suspect everything: the young know everything.
    O.W.

    ResponderEliminar
  4. ¿Habrá algo más extraordinario que encontrar la propia voz, entre todas las voces? Me hiciste acordar a unas palabras que dijiste en una clase: cultura no es leer una biblioteca repleta de libros, si no, por el contrario, leer unos pocos y saber relacionarlos. Te invito a leer una poesía que subí a mi blog. Te mando un abrazo, Luis. Daniel.

    ResponderEliminar