sábado, 20 de marzo de 2010

Elementos enviados


El día amaneció nublado y fresco. Fui a devolver las películas y pensé que estarías aterrizando en Bogotá. Con quién reír ahora. Me preparo para el curso de la noche. Colgué en el blog la última provocación del día. Decir te extraño sería demasiado vulgar. Y sería (también) dar por cierto que no estás. Pero todas las cosas te arrastran a un lugar donde ya estabas desde siempre y para siempre.
L.

5 comentarios:

  1. Quien como aquella que provoca semejante post.
    Buen finde, Luis.

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  2. ohhh! Luis, maestro!
    y esha... bueno, esha es nuestra colombiana favorita :)

    silvana

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  3. Les regalaria la lectura de las primeras hojas del libro Tierras de Cristal de Baricco,sin tener claro porqué.se las merecen porque si.
    MR g

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  4. Las ninfas pocas veces(por no decir ninguna) se hacen palpables frente al dios Pan que todos guardamos arriba del estómago, junto a la mano chueca. Se hacen visibles y es imposible resistirse a su abandono, más a su compañía. Las ninfas manejan nuestras diástoles y sístoles como les viene en gana; nos desordenan el escritorio de la vida y convierten en poemas la basura que queda junto al ropero. Pero son pocas, y muchas veces la manía de quererlo decir todo nos lleva a nunca decir nada. Por eso, para este post(seguro el más absorto y ecuménico de todo este animal que lleva el mote de blog)sólo puedo regalarle mil aplausos- como los de una foca-, mil aplausos y un millón de orgullos propios por saber que quien lo hizo, ése MAESTRO que firmó con simpleza mis trabajos, fue, hace muy poco, y para siempre, mi profesor.

    Un abrazo, Luis.

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