lunes, 15 de marzo de 2010

Primer beso


Recibí el primer beso a los diez años. Me lo dio Ernesto, un compañero del salón de clases. Era el más lindo de todos y las chicas lo perseguíamos descaradamente en los recreos y a la salida. Le robábamos lápices, llegamos a pegarle o gritarle para llamar su atención. Ernesto encontró una forma de defenderse. Elegía una nueva novia cada dos semanas. De esa manera las niñas abandonamos el acoso y esperamos pacientemente que se acercara y dijera algo tipo…me estoy enamorando. Un día llegó mi turno. A las ocho de la mañana me habló de amor. A las diez le dí la mano y acepté. A las doce caminamos en medio de un bosque de eucaliptos y llegamos a las ruinas del antiguo colegio. ¿Cómo te sientes?, preguntó. Bien, respondí. Nos sentamos en el prado. Él se acercó. Yo cerré los ojos. Fue una breve y seca unión de labios. Tengo mareo, me dijo. Yo estaba tan roja que no pude hablar. Como era costumbre nuestro romance terminó a los quince días. Involuntariamente, durante quince años, me mantuve fiel a ese beso.
A.

5 comentarios:

  1. La vida vista cómo una línea recta (o curva), obligatoriamente tiene que tener un punto inicial y uno final. Defiendo la idea de que el PRIMER (lo que sea) deja una huella sicológica, una memoria imperdurable (no imborrable) que nos marca.

    "Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor"

    Que buen Post, Andrea. Saludos.

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  2. Que lindo texto, Andrea. Y qué sentido. Mi primer beso ocurrió un poco después, bajo los árboles de una calle empinada de Martínez. Son esos momentos únicos que por alguna razón persisten en la memoria. El primer beso es el primer paso para descubrir las delicias de la vida. Son pocas pero son. Gracias por el post.
    Rulo

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  3. La primera vez que uní mis labios voluntariamente con los de otra persona fue cuando tenía 6 años. Digo voluntariamente por que cuando uno es chico los padres muchas veces lo besan en la boca.
    El era un compañerito de la primaria y fue mi amante clandestino por 4 años.Nunca voy a poder olvidar los encuentros clandestinos en el aula de música y las manos tomadas por debajo del banco. Algo que podría horrorizar a muchos era la carga erótica de mi relación escondida con él. El deseo que movía mi cuerpo y mi mente, ya desde esa edad era imparable.
    Esa fue mi primera vez de todo, de amor, de deseo, de pasión y de calentura. Mi primer beso, mi primer contacto, la primera vez que tome la mano de alguien viéndolo de esa manera, la primera vez que me excité.
    Hubo muchas primeras veces en mi vida después de él. Algunas mejores, otras peores y otras simplemente pasajeras.
    Pero él siempre va a ser mi primera pasión.

    A.Sherif

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  4. ¿Habrá sido involuntaria esa fidelidad?
    Cálido despertar de sensaciones nuevas. Ternura: ¿cómo te sientes? Intensidad en un roce de labios: tengo mareos. Estaba tan roja que no pude hablar.
    ¿Cómo no ser fiel a la magia de ese primer beso?
    Graciela B

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  5. aunque no sea exacto en cronología, vale decir que la primera vez que me besaron fue la vez que al mismo tiempo -ya grande- me desataron pasiones y tormentas que las laceraron.
    a la larga, aunque a veces duela, uno termina por saber que bien valió la pena quererlo, que él fue el primer beso, el primer todo, y que bien valió más de una tormenta.

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