jueves, 12 de agosto de 2010

Lo efímero


Los amantes levantan un castillo. Nadie los ve mientras lo hacen. Nadie los verá. Pero ahora están seguros y trabajan. La construcción se compone de raras esquinas, besos reales o inventados, noches blancas en el cielo y una risa vertical bajo la sábana. Cuidan cada moldura, cada escalón, cada ventana. Es tarde pero los amantes no descansan. En torno al palacio cavan una zanja circular y por si acaso no colocan puentes. Al contrario. Cierran los portones con llaves de bronce y deciden ponerle nombre a la obra ya finalizada.
Se llamará recuerdo, dice ella. Se llamará recuerdo, dice él.
L.

4 comentarios:

  1. Todo acto de amor es silencioso. Los amantes no quieren que nada externo los perturbe. Son enemigos de los gritos y las proclamas. Hermoso texto.
    H.

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  2. Así se llamará, Luis. Gracias por el post

    jm

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  3. El hoy deviene pasado rápidamente. ¡Qué sabios los amantes que construyen moradas a tiempo para albergar sus risas, sus besos , sus noches!
    El recuerdo salva lo efímero del olvido pero hay que estar alerta como los amantes para no dejarlo pasar.
    Graciela B

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  4. Disfruté mucho del texto. Abrazo. Yo por si acaso tampoco colocaría un puente.

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