viernes, 21 de mayo de 2010

Códigos de amor II


Lo más lindo de vivir en pareja es la creación mutua de un código secreto y común. Se inventan chistes que sólo hacen reír a sus creadores. En la cama se dicen y hacen cosas que generan sucios murmullos en el vecindario. Por teléfono o personalmente una sola palabra alcanza para entender todo. Cada relación amorosa da lugar a una tribu originaria. Con sus danzas, sus rituales, sus maneras de estar y de ser. Por eso cuando una pareja se rompe destruye no solo una historia sino también un idioma, una cultura, una obra cuya composición ha costado gran esfuerzo. Los códigos tan cuidadosamente creados son borrados por el viento. Y los trabajos de amor se pierden como caballos en la niebla. Y así será hasta que nuevos amantes retomen la tarea. Otros códigos -acaso más intensos que los anteriores- nacerán en la espesura.
L.

3 comentarios:

  1. Muy de acuerdo con este post. Sin duda cuando termina una relación, terminan muchás más cosas que un vínculo amoroso. Y de todas maneras, la esperanza de que el milagro vuelva a suceder siempre está, y aún en el pesimismo de los pensamientos, aún en la peor de las miserias del corazón, el azar, la suerte, las causalidades o lo que sea nos trae un destino mejor y pareciera que ese siempre fue el indicado.

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  2. Cuánta poesía en este post.
    Y cuánta verdad, también.

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  3. Qué lindo texto.. qué linda manera de decirlo. Me encantó la idea de "tribu originaria".

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