miércoles, 26 de mayo de 2010

Sexo y letras


Leer una novela de amor que omita la experiencia sexual es irritante. Es algo tan molesto como leer una novela que reduzca la vida a la experiencia erótica. Pero si se trata de elegir es preferible lo real a lo irreal. La existencia precede a la esencia, decía Marx. Un lector despierto quiere saber si al héroe lo excita la heroína (y a la inversa). Es cierto que el tratamiento de lo sexual en literatura se vuelve una materia extremadamente sensible. Hay tantas ideas previas, tantas convenciones, tantas frases hechas y vulgaridad que al final los autores tienden a demostrar hipótesis más que a mostrar lo que de verdad sucede. Así como por la bragueta se suelen ir los hombres al infierno (según la visión de los teólogos), muchas novelas de amor se precipitan al absurdo por el mismo sitio. La bragueta es misteriosa y no se deja nombrar tan fácilmente.
L.

3 comentarios:

  1. en los best sellers, como en las malas películas eróticas, nunca falta una escena de sexo. son obvias y previsibles, ese es el problema. estoy de acuerdo con la necesidad de abordar sí o sí lo sexual porque ahí se juega mucho de lo humano. pero no de cualquier modo ni a cualquier precio.
    ludmila

    ResponderEliminar
  2. Es muy difícil escribir situaciones sexuales sin caer en lo burdo o en lo cursi. Pienso que es mejor no nombrar sino rodear el hecho y dejar que el vacío sea el que hable. Como en Seda, la magistral novela de Alessandro Baricco. Luisa

    ResponderEliminar
  3. Leí algo en relación a estas citas en un ensayo de Vargas LLosa, acerca de Madame Bovary.

    ResponderEliminar