viernes, 18 de junio de 2010

Celulares


Subo al colectivo y lo de siempre. En la calle y en mí. El que no habla por celular lo mira fijamente. Y el que no hace ninguna de esas cosas tapa sus oídos con auriculares. La conexión del mundo es total. Yo elijo viajar desconectado. Miro por la ventana como si del otro lado hubiera algo importante. Pero lo real es claro, personal y movistar. Un hombre de mediana edad le dice a su interlocutor lejano que una mujer equis no le interesa. Que dios me perdone, advierte. Frente a él una señora habla de su gato con una amiga o tal vez con el amante. Más allá suenan dos, tres, cuatro nuevos teléfonos que se agregan al coro universal. Las conversaciones se cruzan alocadamente. Avanza el colectivo. A través de la ventanilla se ve una plaza. Una oleada de pájaros levanta vuelo. Una pareja se besa profundo en un banco de tablitas verdes. Hay también una fuente. Se ve a una muchacha desnuda y virginal echando agua desde un cántaro de yeso. Suena un celular. Y luego otro. Y otro más.
L.

3 comentarios:

  1. estaba sentada en un bar, sola, mirando sin mirar. la hora del almuerzo. frente a mí, en otra mesa, había dos hombres. comían hamburguesas y gaseosa. de pronto sonó un celular y uno de ellos comenzó a hablar. el otro mordió un par de veces el sandwich y agarró su teléfono. miraba la pantalla, tecleaba mientras tomaba la gaseosa. al fin el otro cortó. intercambiaron creo que dos palabras. más mensajes. uno frente a otro, la vista en la pantalla y los dedos corriendo con velocidad, cada uno en su mundo. al rato se levantaron. "chau, loco, que bueno verte", dijo uno. yo no entendí nada. Celes.

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  2. Creo que los "mentes positivas" amantes del celular valoran todo menos la vida. En esos mismos colectivos he visto personas que prefieren agarrarse del móvil antes que de los asientos y por eso terminan golpeadas o en el suelo. ¿Qué tendrá el celular que amerite poner en riesgo la existencia? Quizás lo que se busca es que la muerte llegue y los encuentre distraídos.

    Lucas

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  3. Ningún extremo es bueno. El contacto humano cara a cara, es más genuino, pero también lo es recibir un texto de un ser querido...

    Saludos

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