lunes, 14 de junio de 2010

Viajes


No existe un solo viaje que haya cambiado la vida de nadie. Ni un movimiento. Ni un divino escenario. El viajero (vaya donde vaya) cargará con todo lo que supuestamente va a encontrar en lejanías. Ya hemos visto ejemplos de parejas que viajan para solucionar conflictos. Vuelven igual o peor. Supimos de hombres y mujeres que apuestan al traslado como si en sí mismo contuviera una medicina de amplio espectro. Algunas familias imaginan que el acto de subir a un tren, a una lancha, un auto o un avión disolverá los factores que generan incompresiones y peleas hogareñas. No se conoce ninguna situación donde la endiosada medicina haya funcionado. En el equipaje va también el virus infeccioso. ¿No viajar entonces? Al contrario. Viajando se conoce gente y se ven lindos lugares. Hablo de no poner afuera lo que solo puede resolverse adentro.
L.

1 comentario:

  1. Muchos viajes exteriores evitan los interiores. Es bastante frecuente ver cómo se pone afuera lo que no puede resolverse adentro. A veces son viajes, a veces el nuevo amor o bajar de peso para entonces sí ver como todo cambia. Para Gandhi era más fácil: "Si quieres cambiar, sé el cambio".
    Graciela B

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