miércoles, 9 de junio de 2010

Recuerdos I


El pasado condiciona gran parte de nuestros actos y pensamientos. Hasta cuando elegimos pareja ponemos en juego experiencias plancenteras anteriores. Por eso al enamorarnos solemos creer que ya conocíamos al objeto de nuestro amor. Cada cosa que nos rodea (un olor, una textura, un gesto, un sonido) desovilla una cadena infinita de asociaciones. La escritura y en especial la narración es quizás el mejor camino para hacer algo con todo eso y darle nuevos significados. Recordar no es un acto pasivo sino una labor transformadora. Pero una memoria sana sólo es posible si también se apoya en el olvido. Funes el memorioso -personaje clásico de Borges- padecía la evocación absoluta. Escribir la vida es escribir el recuerdo y el olvido del recuerdo. Como en un juego de seducción el relato de una experiencia debe sugerir más de lo que muestra. El sentido más profundo se cifra justamente en lo que el texto calla. Por eso decimos que toda escritura es erótica.
L.

3 comentarios:

  1. Qué hermoso es este blog. Siempre entro buscando algo de belleza y siempre la encuentro!

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  2. Creo que para los que nos gusta escribir este texto tiene palabras y conceptos claves: memoria y olvido; sugerir más que mostrar; escribir para descubrir lo que el texto calla.
    Tal vez el olvido sea en nuestra vida tan necesario como los silencios son a la música.
    Graciela B

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  3. acabo de postear sobre algo casi igual, las historias unilaterales!

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