viernes, 23 de julio de 2010

Amor y revolución


El amor no es algo natural. Es una creación o construcción histórica no visible en la naturaleza. Tampoco es eterno. Lo hacemos todos los días y todos los días lo deshacemos. Dos grandes prohibiciones conspiran contra él. La interdicción social y la idea cristiana del pecado. Para realizarse el amor necesita quebrantar la ley del mundo. En la actualidad el amor es desorden, escándalo, transgresión. Se trata de dos astros o partículas que rompen la fatalidad de sus órbitas y se encuentran en el espacio. Después la familia, la sociedad, la costumbre, la iglesia, el poder tratarán de convertir el accidente en norma y la norma en triste obligación. Defender el amor ha sido siempre una actividad antisocial y peligrosa hasta convertirse en un acto esencialmente revolucionario.
L.

3 comentarios:

  1. Muy buena reflexión sobre una cuestión tan paradójicamente controvertida cuando, como dices, el amor "es algo natural".

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  2. Siguiendo el comentario anterior, creer en una cierta naturalidad en el orden establecido de las cosas es postergar la vida al "mañana vemos". Creo que las cosas no se dan sólas por nada ni continúan un eje de destino. Creo que todos y cada uno de nosotros va armando el camino de modo que algunas cosas incluso, desaparezcan, pierdan importancia, o simplemente dejen de ser.
    El amor es revolucionario porque rompe con todo lo establecido, lo esperado, lo que debe ser. El amor si realmente es amor existe por su evolucion y revolución constantes.
    A.

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  3. En mi visión del amor creo que es tal aquél que en su transgresión de ser necesaria no olvida ni la dignidad de un sentimiento tan elevado ni su calidad espiritual.Este tipo de revoluciones por su naturaleza tienen otro marco que las ubica en una categoría superior en las que su defensa no debería implicar otro mal. Tal vez parte de esa defensa sea comprender que no todos podemos entender lo mismo. Quizás algunas veces su voz necesite una revolución y otras comprensión.
    Graciela B

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